Posteado por: vilares | 13 Junio 2009

Hubo final

Foto: Joe Murphy/NBAE via Getty Images

Foto: Joe Murphy/NBAE via Getty Images

108 décimas y unos cuantos detalles nos han dejado sin final de la NBA y han puesto en bandeja el 15º anillo para Los Angeles Lakers. Por si no había habido suficientes pruebas a lo largo de la historia sobre la relevancia de las cosas pequeñas en el deporte de la más alta competición, el partido del jueves podrá ser añadido al repertorio. Y de esto saben los Lakers, que tienen en su historia reciente muchos detalles muy pequeños que significaron grandísimas diferencias. ¿Verdad, Robert Horry?

Cuando los Orlando Magic fueron tan superiores como nunca en ningún otro momento en la serie, no pudieron sentenciar el partido. Pese a los problemas de faltas de los jugadores interiores de Los Angeles -Mbenga jugó minutos en el primer cuarto-; pese a que Bill Russell poseyó, por fin, a Dwight Howard en defensa y sirvió para anular la ofensiva Laker, que vivía sólo de Bryant; pese a que la circulación de balón de Orlando Magic fluyó como nunca; pese a todas estas circunstancias y con la ayuda de las excesivas pérdidas de balón, Orlando llegó con 12 puntos de ventaja al descanso (49-37) y dejó el partido todavía vivo.

Hedo Turkoglu está siendo el mejor jugador de Orlando en la final. Al inicio del tercer cuarto, cuando los Lakers aún no habían iniciado la reacción que igualaría el partido, el turco cometió su tercera falta totalmente prescindible por no querer correr para parar a Bryant en contraataque. Tres minutos más tarde, con los Lakers en la chepa de Orlando, Turkoglu hizo la cuarta personal, en una situación más lógica y menos evitable; de golpe y porrazo, Orlando se quedó con los Lakers a cinco puntos y sin su mejor jugador en ataque. Turkoglu no volvió hasta el último cuarto, sin el ritmo de juego de la primera mitad.

La remontada de Los Angeles Lakers no fue espectacular, al estilo de la que sufrieron el año pasado en este mismo escenario, en la otra punta del país y contra su enemigo histórico. Tiene sentido: no es lo mismo remontar 27 puntos que 12. Podía entrar dentro de los pronósticos que los Lakers remontasen la diferencia en la primera mitad del tercer cuarto; lo que no entraba dentro de los cálculos de nadie es que Trevor Ariza anotase 13 puntos en el tercer cuarto para forjar la remontada, entre contraataques, penetraciones y tiros exteriores a placer. Cierto es que Mickael Pietrus apareció en Orlando para contrarrestar el efecto Ariza.

Todos los detalles favorables a L.A. parecieron baldíos cuando el propio Turkoglu conectó dos canastas antológicas (un triple y un tiro de dos en carrera) para dejar a los Magic cinco puntos arriba a falta de 90 segundos de partido. Precisamente ahí aparecieron las 109 décimas fatídicas. Con 87-84 en el marcardor, Dwight Howard falló dos tiros libres que habrían puesto el 2-2. Tiempo muerto de Lakers, saque de banda en campo propio para que entre Bryant, Ariza y Fisher eviten las faltas y éste último sube el balón; le defendía Jameer Nelson, apuesta de Stan van Gundy contra el buen primer tiempo de Rafer Alston.

Nelson no había aportado gran cosa en general, aunque sí había estado bien en algunos minutos del último cuarto. Quizá eso fue lo que le hizo a Van Gundy apostar por él, quizá fue que no tenía muy claro el guión a seguir (de nuevo volvió a olvidarse de Courtney Lee, como en el segundo partido). El caso es que la apuesta terminó con una defensa horrible sobre Derek Fisher -fue reculando hasta quedarse detrás de la línea de tres, y le dejó metro y medio a Fisher, que sólo podía tirar un triple-, que perpetró el tiro de la foto que ilustra el post.

Podríamos estar sacando otros muchos detalles que escenificasen los motivos de la derrota de Orlando. Quizá se pueda sintetizar todo en uno: a Orlando Magic le costó un partido y medio creer que se habían metido en la final de la NBA, pero nunca han llegado a creer que podían ganar el anillo. En cambio, Los Angeles Lakers sabían que esta vez no se les escaparía. La determinación puede convertir una derrota justa en una victoria histórica.

Posteado por: vilares | 12 Junio 2009

Regreso al pasado

Foto: ACB

Foto: ACB

Parece que a la ACB no le gusta hacer las cosas bien y llevan dos años dando tumbos con detalles que perjudican a la competición. En 2007 aprobaron quitarle un partido a las dos primeras rondas de los Playoffs, por motivos económicos y deportivos. El pasado verano, el Club Baloncesto Girona desapareció tras el huracán Akasvayu, y la ACB se quedó compuesta y con 17 equipos para empezar la competición. En lugar de ascender a otro equipo, se decidió que la liga se jugase impar, una característica de categorías inferiores. Hasta bien entrada la competición no se supo cuántos equipos descenderían y todavía hasta hace unas semanas, el Menorca, descendido deportivamente, tenía esperanzas de mantenerse en la ACB la temporada que viene por el caso Obradoiro. El día menos pensado nos encontraremos con que no tenemos Playoffs y que la liga regular decide al campeón, para deleite de Juan Mora y su séquito. En fin.

Hoy ha empezado la final de la liga, el último reducto de los Playoffs que se mantiene intacto. En los cuartos de final y las semifinales no hubo las sorpresas de la temporada pasada; el estreno de las dos rondas al mejor de tres deparó la eliminación del primer clasificado de la liga regular, el Real Madrid, a manos del Unicaja Málaga. Esta vez, Tau Cerámica y Regal Barcelona hicieron valer su condición de dominadores de la temporada regular y coparon la final, aunque ambos sufrieron para superar a Real Madrid y Unicaja, respectivamente, en semifinales. Tau y Barça empiezan a conocerse demasiado: jugaron la final ACB el año pasado (0-3 para el Baskonia), jugaron la semifinal de la Copa de Madrid (victoria amplia para el Baskonia) y también se encontraron en cuartos de final de la Euroliga. Este último enfrentamiento cambió la dinámica dominante de los vitorianos, pese a que la serie empezó con derrota local del Barcelona.

Ahora el Barcelona ha golpeado primero y ha robado el factor cancha del Buesa Arena. Un triple de Gianluca Basile a dos segundos del final ha puesto por delante al Barça definitivamente (80-82). John Lucas III se jugó la última posesión del Tau, sólo con tiempo para recibir y tirar, pero su tiro fue muy defectuoso. Me llama la atención que, en un equipazo como el Tau, el jugador encargado de la última posesión haya sido un temporero fichado hace un mes y medio y que ejerce como segundo base. No obstante, tampoco se puede decir que la elección fuese un error garrafal.

El Tau dominó el primer cuarto del encuentro y el Barça se desangró por el rebote y las pérdidas de balón. Pronto apareció David Andersen y su fantástica versatilidad para remontar la situación. El ex del CSKA machacó al equipo vasco con los 2×2 jugados con un exterior (Lakovic o Navarro); en esa situación, el defensor interior del Tau siempre acudía a doblar la defensa sobre el exterior, lo que deja libre a Andersen para tirar en muy buenas condiciones. Esta jugada torturó a los de Ivanovic en el primer tiempo. Cuando el Fútbol Club Barcelona fichó a David Andersen y Juan Carlos Navarro este verano, pensaba en estos partidos. De momento, el aussie no ha defraudado en los partidos clave: ya fue el mejor del equipo en la semifinal europea de Berlín.

En la segunda parte, Dusko Ivanovic tomó una decisión simple para detener el impacto de estas jugadas: cambiar el defensor automáticamente en el bloqueo. Así, Andersen no representa un peligro desde el exterior, porque no está solo, y tampoco cuando baja a la zona, porque ese momento es aprovechado para que el otro defensor interior se quede con él. Lo que cambiaron fueron las tornas en el rebote y el cuidado del balón. Tampoco volvió a aparecer la intensísima defensa del Baskonia del primer cuarto, con mucho énfasis sobre las líneas de pase. Ni Navarro ni Splitter estuvieron muy acertados, aunque ambos funcionaron como motores de ataque de sus equipos. Rakocevic, sin embargo, tuvo una actuación notablemente menos destacada y muy intermitente, al igual que Prigioni, que no leyó bien el partido en la segunda mitad.

El Saski Baskonia es un club que vive al borde del ataque de nervios desde el fatídico triple de Alberto Herreros en el quinto partido de la final ACB de 2005, en el mismo Buesa Arena. También ha influido el aumento de la exigencia en consecuencia a los éxitos que iba consiguiendo el club de Vitoria. Esa final de 2005, la de 2006 y las cuatro Final Fours consecutivas sin ninguna victoria, han hecho mucho daño al club, al mismo tiempo que lo situaban como un grande de Europa. Ni siquiera el título ACB del año pasado ha aliviado estas derrotas, ni mucho menos los entorchados coperos. Para que el Tau deje de ser un club gobernado por el pesimismo van a necesitar o un título de Euroliga, o un viaje a 2002. Por ahora, lucharán con desventaja de campo para evitar que el Barça gane una liga después de Bodiroga.

Posteado por: vilares | 11 Junio 2009

¿Hay final? (II)

Foto: Chris Graythen/Getty Images

Foto: Chris Graythen/Getty Images

Orlando mantiene viva la serie final de la NBA con su victoria en el Anway Arena. La manera en la que se produjo la victoria y los precedentes mantienen vivas las dudas sobre si es una victoria que inicia una tendencia o no es más que un oasis en el desierto. Desde luego, es muy improbable que los Magic repitan el 75% de tiros que llevaban ayer por la noche al descanso (récord absoluto de cualquier equipo en cualquier partido de Playoffs al medio partido) o el 62% del final, que incluye un estratosférico 70% en tiros de dos -aunque parezca increíble, los triples no les entraron-.

Kobe Bryant empezó el partido con 17 puntos en el primer cuarto y las sensaciones del primer partido. Van Gundy no está muy convencido con la defensa de Courtney Lee sobre el astro de Philadelphia; Lee es un muy buen defensor, pero todavía joven y, sobre todo, sensiblemente más bajo que Bryant. La diferencia de estatura está permitiendo a Bryant realizar algunos tiros de una forma más cómoda de la habitual, pese a la intensidad de Lee. Pietrus, el otro hombre que ha defendido más minutos a Bryant en esta serie -Turkoglu también se emparejó con él en unos cuantos minutos del segundo partido, pero no parece una opción sólida por el desgaste adicional para el turco-, tiene una presencia física mucho mayor que la de Lee, lo que hace que Bryant pueda superarle por velocidad. Y para los momentos en los que no puede, Kobe tiene preparada una amplia gama de fintas de tiro que está exhibiendo con frecuencia en estas series, con festivo resultado. Por otra parte, Van Gundy cada vez es más partidario de doblar la defensa a Bryant, sobre todo en momentos clave.

El portentoso inicio, sin embargo, fue diluyéndose con el paso de los minutos y se transformó en una discretísima segunda parte y un desastroso final. En los últimos tres minutos y medio, Bryant falló una penetración, tres tiros de tres y un tiro libre, además de perder un balón con menos de un minuto para el final y Orlando dos puntos arriba. Sus únicas acciones positivas fueron una falta provocada, una asistencia a Gasol en un bloqueo y continuación -ya dije que Orlando cada vez centra más su defensa sobre Kobe- y un tiro libre anotado. Es un bagaje muy pobre para alguien que cataliza todo el juego ofensivo del equipo en los últimos minutos. Con demasiada frecuencia, a Bryant le pueden las prisas por querer ser Michael Jordan, cuando tiene unos lastres demasiado grandes para la faena y sabe hacer las cosas de otra forma. El propio Jordan es un enorme lastre y da para un debate interesante: ¿qué habría sido la carrera de Kobe Bryant si Michael Jordan nunca hubiera existido? Baloncesto-ficción y harina de otro costal.

Dwight Howard hizo ayer su mejor partido de la serie. Sé que el listón no estaba demasiado alto, pero, entre la avalancha de críticas, sobre todo desde ciertos ambientes de nuestro país, hay que remarcar y celebrar esta noticia. Howard tiró sólo seis veces a canasta, prueba de que la defensa de los Lakers sigue cumpliendo su objetivo primordial, pero se armó de paciencia y no le importó ser determinante sin tocar balón. Así, mientras los Lakers seguían centrados en defender a Howard, los espacios aparecían en el exterior y los jugadores perimetrales de Orlando se pusieron las botas. Eso sí, no es corriente que estos espacios se traduzcan en las barbaridades porcentuales de acierto del tercer partido.

El que apareció por primera vez en la final fue Rafer Alston. Skip To My Lou salió con la convicción de arreglar los problemas de Orlando Magic en el puesto de base y, además de anotar los tiros abiertos -defecto de serie en la ídem-, también se decidió a atacar a Derek Fisher, el eslabón más débil de la defensa angelina, con el descaro que se le presupone a una leyenda del playground. No se espera que repita este nivel de juego en lo que queda de serie; en otras series de esta postemporada, Alston ya combinó varias noches aciagas con apariciones excelentes. Por descontado, Lewis y Turkoglu jugaron a la usanza del segundo partido y Pietrus recuperó la bonanza vivida en la final del Este. Por cierto, ayer JJ Redick no jugó ni un minuto, y Howard y Gortat no coincidieron en pista. Al bueno de Stan se le aclaran las ideas, parece.

En resumidas cuentas, para que los Orlando Magic sumasen la primera victoria en una final de toda su corta historia (1-6 es el balance), se conjuntó un gran día de Alston, un mal final de Kobe Bryant y un estratosférico acierto exterior. Los Lakers necesitaron mucho menos para ganar el segundo partido, e incluso, en proporción, necesitaron menos condiciones poco probables para avasallar en el choque de debut. El clavo al que han de agarrarse los Magic es a la paulatina reacción de Dwight Howard, que mejora día a día, y a la igualmente paulatina recesión -qué palabra tan de moda- de la efectividad de la defensa Laker (es posible que estos dos factores mantengan una relación de causa y consecuencia). Los Angeles Lakers pueden ser optimistas porque ni ayer, en el mejor día del tiro de Orlando, dejaron de competir por el partido hasta el final. Sobre todo, pueden ser optimistas porque se saben mejores que los Orlando Magic. Mi humilde pronóstico es un 3-1 y un 4-2.

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